Unzu

JORGE NAGORE – 9 de Noviembre de 2018

Se ha sabido que el grupo municipal de Geroa Bai en Pamplona está por eliminar de la normativa de Urbanismo la distancia mínima fijada anteriormente entre establecimientos hosteleros. Esa distancia mínima es la que impide por ahora que en el antiguo Unzu se instale un hostel o albergue con capacidad para 277 plazas. Geroa Bai, al parecer, cree que el problema del Casco Antiguo que hay que regular son los apartamentos turísticos y no los hoteles que se puedan instalar. Bueno, parece obvio que los concejales y concejalas de Geroa Bai o quien sea en Geroa Bai no viven en lo Viejo, ya que quizá solo viviendo en lo Viejo y conviviendo con el jaleo y el jolgorio mañana, tarde, noche y madrugada se alcanza ese karma existencial preciso en el cual percibes que igual 277 plazas más de alojamiento en un solo punto, a unos 25 euros la noche, pueden suponer un inmenso y nuevo punto negro de ruido, molestias y abandono del lugar. Eso de hacer comparaciones con otros lugares que ya están infectados como San Sebastián o Barcelona es poco ético, primero para con los vecinos actuales y segundo para con el modelo de ciudad que se dice defender pero luego por la puerta de atrás se acuchilla. Hay que proteger al vecindario. Por encima de todas las demás cuestiones está eso. Y si hay que endurecer normativa para proteger a un vecindario que ya soporta el 90% del jaleo de la ciudad, se endurece. Y si hay que ampliar las distancias mínimas aún más, se amplían. No es un problema de tipo de alojamiento, es un problema general: lo Viejo está ultraexplotado como destino y un penco de 277 plazas suma las mismas plazas que todos los albergues públicos y privados de la ciudad -302- y solo es más pequeño claramente que el Iruña Park -420 plazas-. Si permitir ese tinglado en mitad del problema no es un problema para Geroa Bai su traición a lo Viejo y al vecindario será legendaria.

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