Ciutat Vella quiere reducir el número de actos en sus calles

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Ramon Suñé, Barcelona  11 de febrero de 2017
La descongestión no afecta a los vecinos del distrito, que tendrán más fácil ocupar la vía pública

A lo largo de un año, las calles y plazas de Ciutat Vella son el escenario de más de un millar de actos que conllevan la ocupación de sus vías. Organizadores de festivales, promotores de ferias, entidades ciudadanas…, todo el mundo quiere mostrarse en el espacio público de un distrito que tiene en su enorme densidad humana su premio y, a la vez, su castigo. Todo pasa en Ciutat Vella y todo lo que pasa en Ciutat Vella tiene más impacto. Por esa razón, las autoridades, desde hace tiempo, se imponen la necesidad de establecer unos mínimos criterios que rijan la celebración de actos en la vía pública. Este es el motivo por el que el Ayuntamiento de Barcelona está a punto de aprobar –lo hará en el consejo de distrito de comienzos de marzo– una medida de gobierno que modificará los criterios para la concesión de permisos para estas actividades. Se trata, básicamente, de centrifugar a otros puntos de la ciudad un buen número de celebraciones que contribuyen a saturar más las turísticas y comerciales calles de Ciutat Vella y, por otra parte, de facilitar el uso comunitario por parte de los vecinos de los cuatro barrios de este territorio –437 hectáreas en las que viven unas 100.000 personas– del espacio público más disputado de la ciudad.

La medida de gobierno fue presentada el pasado martes en la comisión consultiva de Vía Pública de Ciutat Vella y forma parte de una serie de iniciativas que el distrito piensa poner en marcha en los próximos meses para tratar de recuperar para los vecinos un territorio del que a menudo se sienten expulsados.

La revisión se plantea en cinco objetivos generales que se irán desplegando después en medidas concretas: racionalizar las múltiples actividades que se llevan a cabo en las calles y plazas de Ciutat Vella; proteger el espacio público de la saturación que provoca la cantidad de actos que en él se celebran; promover las actividades de las entidades vecinales y de comerciantes de los barrios de este distrito; establecer unos criterios claros y transparentes para la concesión de permisos, y publicarlos en la web del distrito para garantizar el conocimiento de las nuevas reglas del juego y darle la difusión adecuada.

La concejal Gala Pin explica que el primer objetivo de la modificación de criterios en la concesión de autorizaciones para la celebración de actos en el espacio público es el de “fomentar el uso comunitario y vecinal del mismo”. En cierto modo se trata de facilitar que los residentes en una determinada zona de la Barceloneta, el Gòtic, el Raval y el barrio de Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera puedan rescatar la vieja costumbre, el espíritu de pueblo, de plantar sus sillas y mesas en la calle para disfrutar de una comida y la correspondiente conversación al aire libre. Con esa intención, la futura regulación prevé la autorización para organizar almuerzos y cenas populares siempre que complementen las actividades principales montadas por alguna entidad del barrio. Hasta ahora, esta posibilidad está restringida a los actos de fiesta mayor. También en este apartado del fomento de la convivencia vecinal habrá novedades en las fiestas mayores, en las que se podrá ampliar el horario, aunque limitado a un solo día y a un solo acto del programa festivo.

Aunque la medida de gobierno tiene, en su globalidad, un carácter más bien restrictivo, da facilidades para que el comercio de proximidad pueda plantar su oferta en la calle, especialmente los fines de semana. Las tiendas de los barrios verán incrementado el número de jornadas comerciales en la vía pública. Gala Pin explica que en la actualidad no se conceden nuevos permisos para poder desarrollar estas actividades de fomento del comercio, lo que impide que algunos ejes como el del Raval puedan sacar sus productos a la calle con la asiduidad que querrían. En las nuevas muestras de comercio en la calle un mínimo del 60% de la oferta tendrá que ser de tiendas del barrio y se permitirá un 30%de fuera y un 10% que promueva el consumo responsable. También se permitirá la música en directo si el distrito lo considera oportuno y siempre que ayude a dinamizar espacios con poca actividad y con un comercio poco consolidado.

¿Cómo compensar este posible incremento del número de actividades que comportarán las mayores facilidades paran los vecinos y comerciantes del barrio? La respuesta está en la modificación de los criterios para la celebración de ferias. Gala Pin apunta que se trata de poner orden, de distribuir mejor la ocupación del espacio público y de ir trasladando acti­vidades a otros distritos de la ­ciudad.

De hecho, en los últimos tiempos ya se está produciendo un movimiento de piezas dentro del propio distrito. Muchas ferias son llevadas a la periferia de Ciutat Vella, sobre todo a Arc de Triomf, donde la actividad ha crecido de forma exponencial.

Hay un tipo de entidades, las de carácter religioso, que también encontrarán más facilidades para desarrollar unas actividades en la vía pública que hasta ahora quedaban muy limitadas. La fórmula elegida es la de que estos actos tengan la consideración de culturales en lugar de religiosos.

La regulación que pronto aprobará Ciutat Vella no es la única de este tipo que se está debatiendo en los despachos municipales. Según fuentes del Ayuntamiento, también el distrito del Eixample, que en ciertas zonas padece igualmente una saturación de su espacio público, está ultimando una modificación de los criterios de concesión de permisos para la ­celebración de actividades en la calle.

vanguardia

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