¿Piso interior?

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MARÍA PILAR AZPARREN JIMENO 30 de Octubre de 2018

Mi tía había venido del pueblo. Pudo comprarse un piso en el Ensanche, pero, para su desgracia, era un piso interior, sin ventanas a la calle.

Cada día venía a pasear al Casco Viejo. Decía que aquí había procesiones, músicas, gente, tiendas… vida, y no resultaba difícil encontrarla en estas calles.

Su ilusión era un piso en la parte vieja, porque aquí -pensaba ella- se vivía de verdad.

Pues bien, ahora, ante la deriva que ha llevado este barrio, yo, que sí tengo una vivienda en el Casco Viejo, añoro aquel piso interior.

En este alicaído barrio estamos absolutamente abandonados. La vida para los vecinos se ha convertido en un infierno. Suerte de aquél que tiene alcoba o habitación interior. Nuestras calles se han convertido en botellón al aire libre y en un manifestódromo, como bien dice Jorge Nagore. El Ayuntamiento de UPN revitalizó nuestras calles doblando el número de bares, y el actual no es capaz de hacer cumplir ni siquiera la normativa existente. ¿Consecuencia? La gente cansada y harta está abandonando el barrio.

Acuden los buitres: Se venden pisos para inversión, para AT.

Hay quien especula y quien protege a los especuladores.

Ahora un piso interior es un refugio, porque en nuestros pisos la vida es una maldición.

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