El ‘croquetastupidus’

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JULIO PÉREZ 16.02.2020

Ofrecen y ofenden. Venden en un hostelero bar de la zona cero de este maltratado Casco Antiguo una, según mi opinión, presunta indecencia llamada Croquetavirus. Inspirada –¡qué imaginación!– en el coronavirus. Si no fuera por que están muriendo a centenares los seres humanos afectados por el bendito virus lo de la croquetita no pasaría de ser una estupidez más; un producto del desquiciado momento que nos invade por doquier. Casualmente el motivo de inspiración, el arrebato creativo que ha llevado a estos individuos a confeccionar semejante esperpento, está siendo una tragedia en la que no consigo ver la gracia inspiradora de tamaña boutade. La información aparecida en DIARIO DE NOTICIAS el día 6 de febrero, dice en esencia: tres agitadores del mercado gastronómico han creado el pintxo Croquetavirus que se come colocándose una mascarilla sanitaria que cubre la nariz y la boca, y, en cuyo interior se ha instalado previamente la croqueta. Entre los comentarios de creadores y degustadores cabe destacar: el pintxo está hecho con sentido del humor y respeto. Hay que quitarle hierro al asunto. Es curioso y divertido. Tiene peligro de contagio masivo. El humor es el sexto sentido. Es una gastrovírica experiencia. Se unen el humor y la gastronomía incluso en momentos críticos, etc. Y lo peor no es la ocurrencia digna de frenopático, sino el hecho de que se agotaran las quinientas croquetillas en un visto y no visto. Menos de dos horas. Emocionante que tantas personas acepten de buen grado ponerse la máscara. Parece que hoy lo que prima, por encima de cualquier otro sentimiento sea lo divertido, la risotada, el disfrutar a troche y moche? como si el mundo se fuera a terminar ya mismo. Eso sí, la basura y los problemas de bajo de la alfombra. Existen situaciones ante las que debería primar un mínimo de sensibilidad y delicadeza por encima de tanto humor estomagante. Querría pensar que todo es una inocentada traspapelada del día 28 de diciembre. Me temo que no.

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