“Airbnb genera nómadas urbanos y vidas precarias”

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Miguel Ángel Medina 7 de noviembre de 2018

“No es cierto que en Madrid no haya pisos vacíos, mira este edificio”, dice Javier Gil (Madrid, 1985), señalando hacia el antiguo Patio Maravillas, un edificio que fue centro social okupado y permanece vacío desde hace años en pleno centro de la capital. Su tesis, que entregará en la UNED en los próximos días, indaga sobre el fenómeno Airbnb y cómo transforma las ciudades.

¿Cómo surge Airbnb?

Es un caso vinculado a la crisis, pero a la vez genera un nuevo tipo de sujeto que está impulsando el neoliberalismo: el prosumidor, donde eres a la vez productor y consumidor. Puedes alquilar tu casa y a la vez alojarte en casa de otro, o a lo mejor necesitas alquilarla para irte de vacaciones.

¿Qué novedad supone?

Airbnb tiene una forma especulativa, que quita viviendas en alquiler para ponerlas como uso turístico. Lo novedoso es la gente que lo hace en su vivienda, y hay todo tipo de perfiles: anfitrión esporádico pero también cada vez hay más gente precaria, que necesita rentar una habitación para poder pagar el alquiler o la hipoteca. Cada vez hay más mujeres divorciadas con hijos, o nómadas urbanos: personas que se van el fin de semana a casa de un familiar y alquilan la suya en Airbnb. He visto que lo hacen hasta familias con hijos pequeños o jubilados que no llegan a fin de mes. Esto genera vidas precarias.

¿Es economía colaborativa?

He analizado Airbnb en más de 20 ciudades y no se puede hablar de economía colaborativa, son mercados especulativos. Madrid es de los mercados donde más se da este proceso, en un contexto de burbuja inmobiliaria donde muchos barrios viven intensos procesos de gentrificación. En la ciudad hay un anfitrión que controla más de 200 pisos. Y eso en un contexto de crisis de vivienda. Airbnb se legitima con discursos de economía colaborativa, pero genera economías del simulacro: es economía especulativa pero vende lo afectivo, compartir, las relaciones sociales.

¿Por qué?

El objetivo es invisibilizar la relación mercantil que hay detrás. Es insostenible que llegues a casa de trabajar y tengas que compartir espacio con desconocidos que cambian cada cinco días. Los anfitriones suelen tener poca relación con los huéspedes. La publicidad dice que están generando relaciones humanas, pero detrás no hay más que interés económico. Son economías que se basan en la precariedad de las personas, el anfitrión que tiene que alquilar una habitación para llegar a fin de mes, y el turista que no se puede permitir un hotel.

¿Se puede frenar?

Sí, si solo se pueden alquilar pisos que sean primera residencia y de manera controlada, porque eso sí es economía colaborativa. Aunque también se puede pervertir: veremos gente que alquile un piso de cuatro habitaciones y que alquile tres en Airbnb.

¿Cómo es aquí Airbnb?

En ninguna ciudad de las más de 20 que he estudiado hay tanta concentración de oferta de Airbnb en un solo distrito como en el distrito de Centro de Madrid. Se ha ido de las manos, es insostenible. Más de un 50% de la oferta en la ciudad está en este distrito. Y en algunos barrios, los pisos en Airbnb son ya el 25% del total. Los turistas suelen tener más nivel adquisitivo y cambian los barrios.

¿Cómo opera este proceso?

De manera masiva. No renuevan el contrato a una persona y el piso aparece en la plataforma. Ese es el principal foco de tensión, es un proceso muy rápido y muy invisible, cuando te das cuenta ya es tarde. El plan del Ayuntamiento los va a prohibir en el centro, pero los va a permitir en la periferia, y eso es muy peligroso.

¿Qué culpa tiene la plataforma en la burbuja de alquiler?

No es la causa, pero la dinamiza y la acelera. España es de los países de Europa con más vivienda vacía por habitante. Pero la burbuja funciona a través de la expectativa: cuanto más suben los precios, más esperas que sigan subiendo. Airbnb acelera las expectativas de revalorización.

UNA TESIS SOBRE EL ALQUILER TURÍSTICO
El investigador trabaja en la tesis Innovaciones tecnológicas y cambio social en el contexto de la crisis: Airbnb y las transformaciones del neoliberalismo, que entregará en unos días en la UNED. Más adelante se convertirá en libro. Su estudio sobre el tema lo ha llevado a colaborar con el Sindicato de Inquilinas.

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